[COLUMNA] “Países de mierda”: La verborrea dolorosa de la América de Trump

Por Nicolás Varela Contreras
Subdirector Revista ReCrea

Foto: El Universo

¿Por qué dejamos que personas de esos países de mierda vengan a Estados Unidos?

 

Hace bastante tiempo que no mencionábamos a Donald Trump en alguna de nuestras publicaciones, y no es precisamente porque el presidente de los Estados Unidos de América haya podido controlar por fin sus ataques verborreicos en redes sociales o en cualquier lugar en donde se encuentre, pero ya que tanto hemos dejado pasar es necesario que comentemos un poco el último numerito que nos entregó este personaje.

“¿Por qué dejamos que personas de esos países de mierda vengan a Estados Unidos?” Con esta frase Donald Trump se refirió a una propuesta de restablecer un programa de protección para inmigrantes de Haití, El Salvador y países africanos (no me voy a referir al conflicto interno que ocasionó esta noticia en la prensa, y cómo The Washington Post -inicialmente- no hizo alusión específica a la expresión y The New York Times sí; aunque dándole un punto al Washington Post, ¿cómo te preparas para que un presidente lance una frase de ese calibre?).

Foto: T13.cl

Repasemos un poco para entender esta situación. Desde el inicio de la campaña electoral el presidente Donald Trump se destacó por tener un discurso enormemente violento hacia los inmigrantes (recordemos el muro con México, la posición con personas de musulmanas, latinos y tanto más) y, como ya lo hemos visto, esto no fue solo una estrategia de campaña, sino que ha sido la tónica de su administración. En lo que va de su administración las deportaciones han aumentado en un 40%, y si hablamos de cifras el lunes recién pasado el republicano Trump les retiró la protección a 200 mil salvadoreños, medida que ya había tomada en noviembre pasado deportando a 59 mil haitianos.

Pero incluso sus palabras han sido especialmente llamativas cuando ha hablado sobre migrantes, “Todos tienen SIDA” comentó el año pasado sobre la llegada de 15 mil haitianos al país del norte, o “Que vuelvan a sus cabañas en África” cuando hablaba sobre la llegada de 40 mil nigerianos a los Estados Unidos de América.

En los 90’s en Estados Unidos se crea el programa TPS, un programa de protección a inmigrantes que les concedía visas temporales y permisos de trabajo a personas de un número determinado de países que se encontraban en situaciones críticas. Este programa, bajo la administración Trump, ha sido cancelado y desde allí se abre otra arista que, precisamente era la que se trataba cuando Trump vomita la frase de países de mierda, y es que era en ese momento cuando se llevaban a cabo las negociaciones para un nuevo programa migratorio que pudiese proteger a miles de migrantes menores de edad que llegaron a Estados Unidos junto a sus padres.

Foto: El Universo

La situación migratoria en Estados Unidos es compleja, bajo estos últimos hechos más de 200 mil salvadoreños deberían volver a su país, aún cuando estudios como el de la ONG International Crisis Group señala que dicho país está incapacitado para poder recibir de vuelta a sus ciudadanos residentes en EEUU.

 

Pero, alejémonos un poco de los datos y reflexionemos sobre esta situación, las decisiones que Trump ha desarrollado en este tema confirman que la política de fuera migrantes se está cumpliendo fuertemente, y que ese eslogan de Hagamos a América grande otra vez tiene ciertas consideraciones, porque no es solo hacer a “América” grande sino que es la América blanca la que se busca apuntalar (que raro que esta parte se parezca tanto a lo que piensa el Ku Klux Klan, ¿no?). Situación grave si pensamos en un mundo tan interconectado como el actual, en donde los ritmos de migración son cada vez más fuertes e intensos.

Es este tipo de pensamientos son los que me llaman poderosamente la atención y no dejan de entregar un cierto halo de preocupación, no solo porque existan estadounidenses que piensen como Trump en pleno siglo XXI, sino que no es solo en dicho país donde nos encontramos estos pobres y tristes “razonamientos”.

Nuestro país no se aleja mucho (guardando las proporciones, claro) de lo que está pasando en Estados Unidos, lamentablemente vemos día a día cómo la situación de los migrantes en Chile es preocupante y refleja las grandes deudas que tiene nuestro Estado no solo con la protección a estas personas, sino también en la educación de las chilenas y chilenos que aún lanzan frases como “los haitianos están trayendo la tuberculosis” (o cualquier enfermedad que lo alarme en el noticiario de la noche), “nos están quitando el trabajo” o incluso “los ayudan más que a los mismos chilenos”.

El pensamiento de Trump no es raro, es visible; pero es peligroso, preocupante y brutal.

Dejemos de mirarnos la punta de los pies como si no existiese universo más allá, dejemos de mirar al del lado como la competencia de algo que “me corresponde” y entendamos de una buena vez que esa riqueza de las naciones (como hablaba Smith) son las personas y su maravillosa diversidad de culturas, expresiones, consideraciones y tanto más.

Es nuestro deber construir una sociedad mejor, pero para ello debemos hacer que nuestras manos se encuentren sin miedo ni estigmas, sino como compañeros dispuestos a estrecharlas.

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